Género y Tecnología

Mujeres en tecnologia

Situación actual de las mujeres en el campo de la tecnología

En el campo de la tecnología lamentablemente las mujeres ocupan un lugar muy inferior al que podrían ocupar.

A nivel de usuarios, con el exponencial crecimiento del uso de internet, la mujer se ha acercado a la tecnología, quizás con diferentes intereses que los hombres; las mujeres son más usuarias en cuestiones relacionadas con la educación y la comunicación, mientras que los hombres suelen inclinarse más hacia las actividades comerciales y de entretenimiento.

A nivel laboral, se ha reducido sustancialmente la participación de la mujer en la industria SSI. En la década del 80, del total de alumnos de las carreras relacionadas con la informática, aproximadamente la mitad eran mujeres; en la década del 90, la participación de las mujeres se redujo hasta números increíblemente bajos, aunque en realidad también se redujeron las matrículas de todas las carreras técnicas (debido a que instalaron en la sociedad la creencia de que todo venía del exterior y acá no se podía hacer nada). Luego de la crisis del 2001 comenzó a crecer levemente la cantidad de estudiantes de carreras tecnológicas, gracias a la creación de variadas alternativas de estudio (carreras, diplomaturas, terciarios, cursos cortos, etc.) y a la difusión de las ventajas de trabajar en la industria TIC que han estado realizando diversas instituciones de esta industria, pero en este crecimiento no se ve un aumento sustancial de la participación femenina en el alumnado… más bien lo contrario…

Y, considerando las que están dentro del sector, en general se encuentran mayoritariamente en puestos de trabajo de nivel inferior, dentro de las áreas técnicas; o en áreas de RRHH, administración, comercialización, comunicaciones institucionales, es decir aquellas donde predomina las capacidades “blandas”. Estas capacidades podrían ser una fortaleza de las mujeres y un buen complemento de sus capacidades técnicas, pero muchas veces terminan desplazándolas de las cuestiones profesionales específicas. Es decir, la visión cultural de que lo técnico es “masculino” y lo social es “femenino” está fuertemente arraigado y genera un dualismo de género dentro de las instituciones.

Esto redunda en que la mayoría de los puestos de alto valor y altos ingresos están en manos masculinas, lo cual a su vez alimenta la visión de que es una industria fuertemente masculina.

Lamentablemente, en el campo de la tecnología sigue existiendo una desigualdad entre las mujeres y los hombres.

En el ámbito laboral se parte de una situación general de participación de la mujer, que no refleja la distribución que la población tiene en función del sexo (aproximadamente el 50% de mujeres, en los ciudadanos de la Argentina, en edad productiva).  Claro, considerando exclusivamente el trabajo remunerado, ya que culturalmente la mujer asume las tareas de trabajo no remunerado provenientes de la familia, casi en su totalidad; liberando al hombre para que se desarrolle plenamente en su faceta de trabajo remunerado. Este modelo limita mucho el tiempo que la mujer puede dedicarle a su desarrollo profesional, salvo que su situación familiar escape de ese estereotipo y las tareas no remuneradas puedan compartirse logrando una dinámica familiar más flexible y pareja entre los adultos del hogar.

A partir de este escenario de desventaja, el campo de la tecnología le agrega a la mujer un nivel de dificultad adicional, debido a que se percibe como una actividad predominantemente masculina; y las características de las jornadas extensas, agendas completas y horarios que muchas veces escapan de lo planificado, hacen que los decisores de este sector (con más preponderancia aún de hombres) presupongan que es incompatible con la logística familiar. No sólo se piensa la dinámica de la actividad en función de las costumbres y agendas de los hombres, sino que las necesidades de compatibilidad con otras responsabilidades no laborales o de tareas no remuneradas, que en general se asocian a las mujeres, suelen ser vistas como obstáculos para el desempeño de funciones de alta responsabilidad.

El resultante es que sólo hay 1 mujer por cada 3 hombres en la industria de TIC. La participación de la mujer en los puestos de dirección y de toma de decisiones, es aún menor. Adicionalmente, los salarios, a igualdad de formación y posición, suelen ser inferiores a los de los hombres.

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Pensando en las causas para poder modificar la situación

Reflexionando acerca de cuáles pueden ser los motivos de desigualdad entre los géneros, podríamos enumerar algunas potenciales razones:

– Existe en la sociedad una tendencia a ver lo tecnológico como un “mundo masculino”

– No se incentiva a estudiar este tipo de disciplinas desde la escuela ni desde la familia

– No se visualizan mucho los casos de mujeres exitosas en este ambiente a efectos de que pudieran servir como modelos o patrocinadoras

– Culturalmente se impone que sea la mujer quien se ocupe de la casa y el cuidado de los hijos y esto es visto por las empresas como una potencial menor dedicación a lo laboral.

– Una cultura laboral que sólo considera las responsabilidades de las mujeres dentro del ámbito de trabajo, dificulta el desarrollo profesional de las mujeres que no quieren renunciar a su vida familiar o social.

– La dinámica laboral impuesta por una dirección casi exclusivamente masculina (porque muchas dirigentes mujeres actúan también con mentalidad masculina) dificulta la compatibilidad con las tareas no remuneradas, las cuales aún no son muy compartidas con los hombres ya que culturalmente se le han asignado a las mujeres

– Hay diferencias de salarios con los hombres a igualdad de formación y posición

– Tendencia a asumir que las mujeres “no son buenas” para las cuestiones técnicas, por lo que la mujer debe demostrar que sabe y es buena en su profesión “a pesar de ser mujer”, incluso debiendo superar retos relacionados con los estereotipos de género.

Sin dudas las mujeres tienen que demostrar mucho más que los hombres sus fortalezas de conocimientos y destrezas técnicas. Y además, en algunos ambientes donde la predominancia de hombres es casi absoluta, aquellas mujeres que pueden posicionarse mejor porque destacan por sus conocimientos, muchas veces son ignoradas en su carácter de mujeres y tratadas como un hombre más. Cuando la mujer llega a un rol de empresaria, las diferencias se sienten más sutilmente, sin embargo muchas veces se la presupone más débil y esto intenta ser aprovechado por la competencia.

Sería necesario que exista una mayor diversidad de género en el campo de la tecnología, porque las mujeres pueden aportar al sector muchas cualidades que facilitarían los negocios, los proyectos y, a veces, la calidad de vida laboral. Capacidades como apertura y sensibilidad en las relaciones interpersonales, empatía con el otro, habilidades de comunicación, visión integral de los procesos, paciencia y minuciosidad, son en general aceptadas culturalmente como femeninas, y pueden aportarle mucho a los proyectos y a los negocios en un ambiente que suele ser bastante duro y frío como es el de las TIC.

El sector presenta un déficit importante en mano de obra desde hace bastante tiempo y se prevé que la demanda siga aumentando, por lo que hay muchas oportunidades laborales para las mujeres que quieran dedicarle tiempo a trabajar en forma remunerada y en este sector; además, generalmente suele estar bien remunerada.

La dinámica de largas jornadas y disponibilidad casi absoluta que en general se pretende, no debería ser necesaria si la organización es eficiente e incorpora la visión integral de sus trabajadores, que requieren de tiempos para actividades sociales o culturales y para la vida familiar. En países desarrollados la dinámica suele ser bastante diferente de la que vivimos en Argentina en general, especialmente en las corporaciones. Por ejemplo en Suecia, está mal visto que no sean los padres quienes se ocupen de la atención de los niños después de la escuela y se considera como una ineficiencia tener que quedarse habitualmente después de las 17hs en la oficina; también se manejan con bastante flexibilidad en lo que respecta al trabajo remoto o presencial, lo importante es el cumplimiento de los objetivos y no el tiempo que se pasa en la oficina.

 

Hagamos crecer esta industria

Para aquellas mujeres que quieran estudiar tecnología, vale decirles lo mismo que a los hombres que no están en el sector: deben quitarse el fantasma de que tienen que ser genios de la matemática para dedicarse a la tecnología; hay muchas tareas que puede desarrollar dentro de la industria, sin tener que ser “gurúes” de la programación. Inclusive para la programación, lo que vale es un pensamiento lógico más que la velocidad de hacer cuentas mentalmente.

Para las mujeres en particular, el sector de las TIC les ofrece una excelente oportunidad de generar ingresos propios, importantes, y decidir su dinámica familiar sin verse “naturalmente” llevada a ser la que se ocupe exclusivamente de las tareas no remuneradas del hogar.  Y para aquellas que ya están en el sector, que viven una tensión entre el placer del trabajo en un ambiente innovativo y los conflictos que pudieran significar lograr el equilibrio entre el tiempo de dedicado a lo laboral, la vida social y cultural y las demandas del ámbito familiar; vale la observación de que en la medida en que las mujeres puedan posicionarse en puestos de decisión y que culturalmente se acepte que las responsabilidades del trabajo no remunerado que implica una familia deben ser compartidas, esa tensión va a ir desapareciendo. Por esto es importante que se vaya incrementando la presencia femenina en los puestos de decisión y que también se vaya educando a los hijos varones en una nueva visión de género.

 

Pensando un poco en el futuro del área…

La organización de la empresa en función del cumplimiento de objetivos y no de horarios es fundamental para lograr una dinámica laboral con la flexibilidad que pueden necesitar las mujeres, y a futuro también los hombres cuando se logre una distribución de tareas del hogar más pareja. Esa flexibilidad no sólo se deberá acompañar de cuestiones técnicas para lograr eventuales trabajos remotos sino también con una legislación que contemple esta situación, en la que el trabajador no está dentro del edificio de la empresa.

También se debería trabajar sobre Políticas Públicas  que consideren la diversidad  de la composición de las dotaciones de personal, para que traccionen los cambios en las instituciones. Hoy día las mujeres no se consideran un colectivo específico ni se visibilizan sus roles como empresarias o emprendedoras o profesionales con alta capacitación técnica. Se deberían promover las medidas que las empresas tomen para incorporar la igualdad de género e incentivar la participación de las mujeres.

Por otro lado, tangencialmente ayudará a este cambio la urgente necesidad de mano de obra que viene sufriendo la industria, situación que la ha llevado a dar el puntapié inicial en cuestiones de estimular la incorporación de mujeres, más por esta misma situación que por un cuestionamiento de género.  Lo importante es que en este proceso no se cosifique a la mujer con pensamientos como “que haya más chicas puede atraer a que sea de interés para más chicos” (escuchado en algún pasillo…)

Se debería articular con las instituciones de educación para que también se fomente el estudio de tecnología para las chicas y el trabajo de concientización de que es una industria donde ambos géneros tienen muy buenas posibilidades.

Lo más difícil quizás vaya a ser el cambio cultural que reconozca las capacidades y no encasille a la mujer en estereotipos que realmente deberían ser considerados obsoletos; hoy día esto también se sostiene desde los puestos de poder, habitados muy mayoritariamente por hombres; pero…

¡Las mujeres también lograremos eso!

tecnologas exitosas

Pueden también leer el artículo de la revista de investigación de la Escuela Argentina de Negocios:

http://ppct.caicyt.gov.ar/index.php/rain/article/view/7397/6663